El periplo histórico del convento de Valldonzella

Me propongo explicaros el periplo histórico por el que una modesta comunidad de monjas, formada en los albores de la Edad Media, acabaría fundando en el siglo XIII (año 1237) un pequeño monasterio cisterciense en un frondoso valle del macizo de Collserola, hasta que la guerra civil entre el rey Jaime I ‘el Conquistador’ y la nobleza (hasta 1227 contra la aragonesa, contra la catalana tres décadas más) acabó forzando su traslado (año 1250) para convertirse en posada, panteón y retiro de reyes en el exterior de las puertas de la muralla de la ciudad condal; tras ser arrasado durante la Guerra dels Segadors (1640-52), quedaría adosado al interior de la muralla hasta ser demolido por la administración napoleónica (1808-14); reconstruído nuevamente, sobrellevó algunos exilios temporales y sobrevivió a los rigores de la Desamortización (1766-1895), hasta que fue quemado durante la Semana Trágica (1909) y reconstruído como edificio modernista (1919) a los pies del Tibidabo, lejos de su céntrico emplazamiento anterior.

Quema de iglesias en la Semana Trágica

Incendios en Barcelona durante la Semana Trágica, del 26 de julio al 2 de agosto de 1909. Fuente: Wikipedia

Acabo de invitaros a un viaje por la Historia de Cataluña y, aunque hay quien lo discute e incluso quien lo niega, de España. Debo hacerlo para contaros la historia del convento de monjas que dio nombre a la calle donde viví al llegar a Barcelona. Creo que ya os he confesado mi afición por la Historia: no por el cotilleo sobre la vida y milagros de los reyes y clases dirigentes, ni por el relato de sus supuestos amores y hazañas -casi siempre contados por los poderosos vencedores, por advenedizos a sus órdenes, por mercenarios intelectuales a sueldo o por simples lacayos-, sino por el devenir de la sociedad que los toleraba o encumbraba, según los casos, y por los detalles de la vida cotidiana de las personas que los padecieron y sostuvieron de buen grado o, las más de las veces, a la fuerza. Creo que Miguel de Unamuno lo llamaba intrahistoria 😕

En cualquier caso, yo viví en la calle Valldonzella el primer año de mi larga estancia en Barcelona, pues ya va para 23 años. Desde entonces, y casi sin proponérmelo, se fue gestando en mí una intensa curiosidad por su nombre y grafía -al principio, no sabía si procedía del apellido de alguna familia ilustre, si era un topónimo…-, así como por su historia. Este verano he saciado casi por completo mi curiosidad, gracias en buena medida a la ruta documentada que publicó a principios de julio el blog Pla de Barcelona. Pero vayamos por partes: casi recién llegado ya descubrí que el nombre de la calle procedía del de un antiguo convento. Al principio, creía que la iglesia y el complejo de edificios religiosos que todavía exiten allí -y que las malas lenguas asocian a “la Obra”, también conocida como Opus Dei– eran los vestigios del convento en cuestión. Sin embargo, enseguida averigüé que nada tenían en común.

Tres traslados: 1250, 1651 y 1919

Tanto mi calle como el convento que alojaba se llamaron de Natzaret hasta el año 1651, aunque ese nombre esté hoy exiliado en el callejero de la periferia de Barcelona, entre el barrio de la Teixonera y las estribaciones de Sant Genís dels Agudells. Como supe algo más tarde, también el monasterio de Santa María de Valldonzella está desde 1919 a los pies del monte Tibidabo, en el barrio de Sant Gervasi; sin embargo, se aposentó en el antiguo convento de Natzaret durante tres períodos sucesivos entre 1651 y 1909: 1651-1808, 1814-35 y 1847-1909. Antes de trasladarse a ese emplazamiento, estuvo entre los años 1250-1651 a menos de un kilómetro de alli, en el actual barrio del Eixample Esquerra (algunas fuentes lo sitúan en la actual encrucijada de la Gran Vía de les Corts Catalanes con la calle Viladomat, mientras que otras lo ubican un poco más hacia la Plaza de España, entre las calles del Conde Borrell y Calabria), hasta que fue canjeado por el convento de Natzaret con los administradores del monasterio de Poblet, del que dependía (las monjas de Valldonzella serían unas de las impulsoras decisivas en el reinstauración de éste, tras la guerra civil española).

El convento de Valldonzella original había sido fundado como comunidad cisterciense femenina en “la vall Donzela” (el valle de las monjas, en traducción libre del catalán antiguo) en el año 1237 y en el antiguo municipio de Olorda, una zona boscosa situada entre los actuales municipios de Barcelona, Sant Feliu de Llobregat, Molins de Rei y Sant Cugat del Vallés, en el corazón del actual parque natural de Collserola, extenso pulmón y cinturón verde del área metropolitana de Barcelona. No obstante, la comunidad de monjas originaria ya existía mucho antes: la primera referencia documentada es del año 1165, pero diversos indicios permiten suponer que se fundó con anterioridad. Además, hay constancia documental de que abrazaron las normas del Cister desde 1226.

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Una respuesta to “El periplo histórico del convento de Valldonzella”

  1. Marcelino Llano Says:

    Otra referencia interesante, especialmente para la actual ubicación del monasterio, en Tibidabo: http://alfonsguellbaro.blogspot.com.es/2013/05/monestir-de-santa-maria-de-valldonzella.html

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