Archive for the ‘Estilo de vida’ Category

No disparin als turistes

10 de agosto de 2013

En Barcelona se habla últimamente mucho sobre turismo. Y se habla mayoritariamente mal. Al menos yo percibo un estado de opinión negativo sobre el impacto que el turismo está teniendo en la ciudad, muy probablemente por la masificación que se está padeciendo en el centro y los principales puntos de interés turístico durante los últimos años y que, aparentemente, va en aumento. Este descontento o malestar, según los casos, hace que a menudo se generalice, que se mezclen churras con merinas y que, las más de las veces, se fuerce la realidad, se confundan los hechos, las causas y las consecuencias… Cada uno describe o plantea la realidad en función no sólo de su punto de vista, hasta ahí lógico y legítimo, sino también a veces de intereses bastardos, poco claros y nada explícitos, y es a partir de aquí donde empieza la trampa y manipulación recriminable, especialmente cuando quien lo hace representa, o debiera representar, al “interés público”.

Reblogeo esta aportación (en catalán, aviso) porque ayuda a cuestionar las confusas ideas dominantes, a entender y reordenar los problemas superpuestos que se nos están amontonando, como paso previo y necesario para un análisis con criterio, un diagnóstico certero y una búsqueda de soluciones, previo debate público con un mínimo rigor, en la que la ciudadanía sea plenamente consciente de a quién se beneficia/perjudica: si al interés público, a la mayoría de la población o a intereses muy particulares y concretos.

Que lo disfrutéis 🙂

La Trama Urbana

L’impacte del turisme a Barcelona és un dels temes destacats en l’agenda dels debats sobre la ciutat. Deixaré de banda les xifres per incidir en a la relació entre la vida quotidiana i allò que anomenem turisme a l’espai urbà. I ho faré a través d’un relat personal que em permetrà situar i introduir algunes reflexions a peu de carrer. No pretenc ser exhaustiu, em resultaria impossible. Però sento la necessitat de precisar i desmuntar alguns discursos generalitzats que apunten a la pràctica turística com a responsable d’alguns dels mals de la ciutat.

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Una sopa de plástico y basura

1 de mayo de 2013

En el océano Pacífico hay un gran masa de plásticos y basura en suspensión entre las coordenadas 135-155º Oeste y 35-42 Norte, contiene cerca de 100 millones de toneladas de desechos. Hay diversas estimaciones sobre la superficie que ocupa, oscilan entre los 700.000 km² y más de 15 millones de km²; es decir, que podría ocupar entre el 0,41% y el  8,1% del océano Pacífico. Se la conoce como Sopa de plástico, Sopa de Basura, Sopa tóxica y otras expresiones parecidas: Gran mancha de basura del Pacífico, Gran zona de basura del Pacífico o Remolino de basura del Pacífico.

Sopa de plástico
Foto por satélite de la “sopa de plástico”. Fuente: Flickr

Basura arrojada por el océano en las costas de Hawaii. Fuente: National Ocean Service US

En 2009 se descubrió una mancha similar en el Atlántico norte. Al arremolinarse los desechos en los vórtices de las corrientes oceánicas, quedan atrapados en el continuo giro oceánico y se van compactando por la fuerza centrípeta. Esa gran masa de basura contiene altas concentraciones de materia plástica. El plástico en suspensión es fotodegradable y, al permanecer cerca de la superficie y por lo mismo de la luz del sol, se acaba deshaciendo en trozos muy pequeños, de un tamaño similar al del zooplancton. Finalmente, acaba entrando en la cadena trófica: se ha demostrado que las sustancias tóxicas que contienen producen problemas hormonales en al menos 267 especies de la fauna marina, muchas de las cuales forman parte de la dieta humana.

El aparente silencio de los corderos

16 de abril de 2013

Aterrizé en el sur de Gales (UK) el pasado 28 de marzo. Iba preparado para soportar “chuzos de punta”, pero me recibió una mañana soleada aunque no apacible, debido al viento suave pero gélido. Y así siguió durante días, a ratos nublado y con vientos algo más fuertes, siempre helados. Tomé algunas fotos típicas para la f echa: corderos saltando y jugando por los prados. El frío, como los mosquitos, pasa desapercibido en las fotografías y bien parecen estampas de otras latitudes menos rigurosas.

Corderos jugando en un prado (Gales, UK)

Corderos jugando en un prado cerca del aeródromo de Sant Athan (Vale of Glamorgan, Wales, UK). Foto original de @marcel_lano en Instagram

Como supe después, unos pocos kilómetros más al norte, en el macizo escarpado central de Gales, la nieve comenzaba a amontonarse hasta alcanzar en las colinas de Snowdonia los 3 metros de altura. Como declaró el presidente del Sindicato de Granjeros galés, Emyr Jones, a John Vidal, editor medioambiental del diario The Guardian: “Es la peor [tormenta] que hemos conocido en esta época del año desde 1966”. Jones recordaba la anterior con tal precisión porque fue “cuando dejé la escuela”, que debe ser un hito vital tan inolvidable para un grajero galés como la caza del león para un pastor-guerrero massai. La situación era dramática, miles de ovejas parturientas y corderos recién nacidos murieron a pesar de los esfuerzos desplegados por calentarlos y alimentarlos.

Más que mi afecto por las ovejas y sus corderos, o el dolor por su pérdida, lo que me hace traer este asunto a colación son la reflexiones que me ha provocado sobre lo engañoso de la apariencia. Mientras yo disfrutaba del sol, a unos pocos kilómetros todo quedaba sepultado bajo la nieve. A este desconcierto por la falibilidad de mi percepción vino a sumarse la agria polémica desatada en algunos medios por las medidas que el gobierno conservador de David Cameron había adoptado para proteger y rescatar a la cabaña ovina y a los granjeros afectados. Descontextualizadamente, parece una iniciativa loable, el problema empieza cuando por esas fechas le oyes, como a tantos otros líderes conservadores y “progresistas” parafrasear a Margaret Thatcher, con el truco del pensamiento único: “there is no alternative” (quieren hacernos creer que no hay alternativas, que ellos no son políticos sino gestores, pero conviene contrastar esa pretendida objetividad aséptica con la cruda realidad).

Cordero y oveja en un prado del sur de Gales

Un cordero y su madre en un prado del sur de Gales, UK. Foto original de @marcel_lano en Instagram

Entonces empiezas a pensar, comparas el fervor de Cameron por rescatar a Bancos y granjeros, o por defender la ausencia de fiscalidad sobre las grandes fortunas y actividades financieras, frente al recorte sistemático que llevan décadas ejecutando sobre los servicios sociales básicos (desde la era Thatcher, de hecho la política de clientelismo hacia los grajeros británicos tambien se inició en esa época), que los jubilados británicos paguen impuestos y sus medicinas, recortes en la cobertura de vivienda social (por esas mismas fechas, el gobierno Cameron utilizaba un juicio por el truculento homicidio involuntario de sus 6 hijos por parte de unos padres que dieron fuego a su casa para obtener una más grande de los Servicios Sociales, para culpar de ese hecho puntual al “estado del bienestar” que sostiene a millones de familias británicas desfavorecidas)…

Mientras, los pequeños granjeros indígenas de otros continentes luchan por sobrevivir en unas condiciones de desventaja competitiva sangrante…

¿Nos alimentan como al ganado? Sólo si nos dejamos

24 de febrero de 2013

A raíz del impacto que me produjo la información que motivó mi post anterior, he estado curioseando por las últimas noticias y escándalos relacionados con la industria alimentaria. El panorama es desolador. Antes me parecía radical y paranoico afirmar que nos alimentan como a ganado pero, en realidad, cada vez es más cierto. Con una crucial salvedad: no podemos hacer recaer toda la responsabilidad “en el sistema” porque, al contrario que el ganado, nosotros tenemos una relativa libertad e influencia, como consumidores y como ciudadanos, cada uno de nosotros individualmente y mucho más si nos asociamos.

Este argumento también es relativamente cierto, resulta falaz cuando lo utilizan las autoridades reguladoras para hacer dejación de sus funciones, o por la industria alimentaria para transferir parte de su propia responsabilidad a las víctimas de sus manejos y a las autoridades complacientes: no somos del todo libres porque no jugamos en un plano de igualdad. La inmensa mayoría de la población no tiene la formación ni los recursos necesarios para decidir libre y conscientemente, ni tampoco podría afrontarlo económicamente aunque lo deseara. Ni el coste ni los medios necesarios para comer limpio y sano está hoy al alcance de la inmensa mayoría de la población humana.

Imagen sobre la industrialización de la agricultura intensiva

Imagen del post de Mónica Ortiz “Impacto de la agricultura y la industrialización” en el blog “Planet@ Sustent@ble”

Hay quien, ante los obstáculos y dificultades, tiende a tomar la solución más fácil: rendirse, asumir que “esto es lo que hay”. Pero yo hoy quisiera dejaros con un par de informaciones, o tres, para motivaros a hablar de ello como mínimo, buscar información y complicidades si disponéis del tiempo y la presencia de ánimo necesarios, asociaros e ir construyendo alternativas allá donde se pueda… Porque, aunque no sea fácil, siempre se puede hacer algo por lo que de verdad te importa:

  1. En los últimos años, los insecticidas neurotóxicos que se utilizan en la agricultura intensiva han matado al 30% de las abejas europeas. Asociaciones que agrupan a 20.000 apicultores llevan 16 años pidiendo la prohibición de su uso y, hasta ahora, lo único que han conseguido es que la Comisión Europea haya acordado pedir a los Estados miembros que prohiban durante dos años tres componentes de estos insecticidas (tiametoxam, imidacloprid y clotianidina) que se utilizan en los cuatro cultivos cuya flor resulta más atractiva para las abejas (maíz, colza, girasol y algodón). La campaña para salvar a las abejas europeas lleva recogidas unas 325.000 firmas a través de Change.org y permanecerá abierta hasta mañana, lunes 25 de febrero de 2013, cuando se reunirán los expertos de los Estados europeos para pronunciarse sobre la petición de la Comisión. Como recordaba recientemente César Javier Palacios en el diaro “20 minutos” y en su blog “La Crónica Verde“, tenemos experiencia en las consecuencias de persistir en el uso de sustancias nocivas: el DDT fue prohibido en los 70, tras una década de lucha, pero aún hoy es detectable en la leche materna humana (en España dobla la media europea); el uso veterinario del antinflamatorio Voltaren estuvo a punto de exterminar a los buitres de la India: mató al 95% de la especie en una década.
  2. Los panaderos exigen a las autoridades precintar las barras de pan para garantizar la  higiene”. ¿Cómo es posible que las panaderías pequeñas y medianas (Pymes) tengan que expresar su preocupación por la higiene y la seguridad alimentaria? ¿Y que tengan que solicitar el cumplimiento de una directiva europea, mientras el lobby de las panificadoras industriales se centran en socavar el mercado de la panadería tradicional con su “pan” prehorneado y congelado rebosante de aditivos y el beneplácito, por lo que parece, de una administración que dice velar por las Pyme y la salud pública? Yo, personalmente, intento hacer mi propio pan y, cuando no puedo, apoyo a los panaderos tradicionales y artesanos: su producto cuesta más, pero soy libre de elegir en qué me gasto el dinero y “sólo un necio confunde valor y precio”.
  3. Nestlé encuentra carne de caballo en sus productos” (y cientos de empresas más, pero se les hacía muy largo el titular). Si a la información anterior le chirría el contexto, esta fue redactada/traducida precipitadamente pero lo ensencial se entiende perfectamente: cuando industrializas el procesamiento de alimentos y subcontratas la mayor parte de los procesos, puedes estar vendiendo humo a millones de personas y no enterarte hasta meses después (salvo que sea humo venenoso o tóxico y acabes enfermando o matando a alguien, en cuyo caso puede que nos enteremos antes o nunca: ¿recordáis el caso de la intoxicación por aceite de colza desnaturalizado? Entonces ya hubo dudas, pero actualmente hay  evidencias que cuestionan aquella explicación y las condenas que justificó).

Las consecuencias de la dieta en la salud

23 de febrero de 2013

La dieta rica en hidratos de carbono o glúcidos a partir de la agricultura neolítica (hace unos 10.000 años) y el consumo de harina y azúcares procesados industrialmente (a partir de 1850 y, por tanto, hace poco más de siglo y medio) son “dos de los mayores cambios alimentarios en la evolución humana”, según una investigación internacional publicada recientemente en la revista científica “Nature Genetics” que ha analizado el código genético (ADN) de las bacterias calcificadas en la placa dental (el sarro) de 34 esqueletos europeos antiguos, nórdicos concretamente.

Las conclusiones del estudio se centran en los cambios que explican la extensión y cronificación de la caries dental, pero los datos obtenidos y analizados pueden tener implicaciones más generales sobre la relación de la dieta y los hábitos alimenticios con la salud humana. La investigación ha sido dirigida por la doctora Christina Adler, que actualmente trabaja en la Universidad de Sydney (Australia), y Alan Cooper, profesor en el Centro de ADN Antiguo de la Universidad de Adelaida (Australia); han participado expertos de este departamento, de la Universidad de Aberdeen (Escocia, UK) y del Instituto Wellcome Trust Sanger de Cambridge (Inglaterra, UK).

Cartel de una campaña inglesa a favor de la comida natural

Necesitamos enseñar a nuestros niños/as a comer comida de verdad. No comida rápida. No comida basura. No comida procesada… Simplemente comida de verdad, nutritiva y sin engaños!

Cartel de una campaña del grupo de Facebook “Juicing Vegetables

Según el texto publicado en Nature Genetics, “la transición de la caza y recolección a la agricultura desplazó a la comunidad microbiana oral hacia una configuración asociada a la enfermedad [caries]”. Los investigadores parecen sorprendidos al constatar que “la composición de la microbiota bucal se mantuvo constante entre el Neolítico y la Edad Media” y sospechan que “las ahora ubicuas bacterias cariogénicas se convirtieron en dominantes, al parecer, durante la Revolución Industrial”. Otros detalles de los cambios observados, como la drástica redución de la diversidad genética apreciable en los “modernos ecosistemas microbióticos orales” con respecto a las muestras históricas, llevan al grupo de investigadores/as a sospechar que “podrían estar contribuyendo a crónificar la enfermedad [caries]”, a la que describen como propia “de estilos de vida postindustriales”.

Reconozco mi indigencia científica en esta y otras materias relacionadas, pero creo que “para tan corto viaje no hacían falta tamañas alforjas”. Reconozco igualmente la importancia y pertinencia del estudio, no se había hecho nunca antes, pero tengo la sensación de estar leyendo la confirmación científica de algo que, de algún modo, ya sabíamos todos (incluso los interesados en seguir financiando la versión contraria y algunos señuelos alternativos). El estudio se ha centrado en la caries (¿quién financió algo así?), dejando de lado a las cada vez más extendidas alergias e intolerancias, los efectos nocivos de los aditivos, pesticidas… y tantas otras moderneces sospechosas de tener repercusiones en la salud humana pero cuya demostración científica jamás financiará nadie poderoso, tampoco las autoridades que dicen velar por el interés común.

…éste se fue a Ampuero, éste compró un huevo…

14 de enero de 2013

Hay muchas versiones sobre esa mezcla de juego y cuento con el que se entretiene y hace reir a los niños pequeños con los dedos de una mano y que, indefectiblemente, acaba con el imaginario huevo en el estómago del personaje encarnado por el último dedo, el gordo 🙂 El mercado de Ampuero (Cantabria, España) fue importante hasta hace un lustro y, en cualquier caso, mi madre así me lo contaba a mí. Cuando las gallinas de mi madre no lo evitan las pocas veces que puedo acercarme a visitarla, observo la numeración impresa en las cáscaras de los huevos que compro en el supermercado. El otro día me picó la curiosidad más allá de lo habitual y, como estaba cerca de un ordenador encendido, me dió por buscar una explicación a tanto número:

El vídeo “Farm to Fridge” (De la granja a la nevera), subtitulado en español, trata sobre la producción industrializada de alimentos de origen animal (explotación pecuaria). El caso de las granjas avícolas ocupa desde el minuto 2:20 al 6:15, dura 12 minutos en total.

La numeración de la mayor parte de los huevos comercializados empieza por tres. Ese 3 identifica a los huevos de gallinas que viven en jaula o batería y en condiciones de luz controladas para aumentar su productividad. Aunque pueden agruparse en jaulas de 12 a 25 gallinas, según la normativa cada gallina debe disponer de un mínimo de 750 cm2 de superficie (¿quién habrá hecho esas mediciones, alguien lo sabe? Ni la ministra “socialista” que propuso los minipisos se atrevería a tanto), una zona para escarbar, un nido donde poner sus huevos separada del grupo, un aseladero (el tradicional “palo del gallinero” donde las gallinas dormían de noche) y, todo un detalle, manicura: algún dispositivo para recortarle las uñas. Es una normativa reciente, del año pasado; antes aún vivían peor: más hacinadas y prácticamente sin movilidad.

El campo de concentración nº 2

Los huevos cuya numeración empieza por 2 proceden de gallinas algo menos estresadas. Viven sueltas en el suelo de naves donde deben disponer de, al menos, un metro cuadrado de espacio vital cada una. Ya roza el minipiso humano, algo es algo. Como en el caso anterior, su alimentación y condiciones de vida (fundamentalmente, el horario de luz/sueño) también son controladas para aumentar su productividad. Las salidas al exterior son privilegio de la “jet-set” y la aristocracia gallináceas: las denominadas “camperas”, cuyos huevos empiezan por uno, y las ecológicas que empiezan por cero. Básicamente, se diferencian en la naturaleza del pienso que se les proporciona; ambas disponen de corrales para su esparcimiento exterior y al menos 4 m2 de espacio para cada una.

Los huevos de gallinas felices son más caros, desde luego, pero espero que los consumidores empecemos a ser más sensibles con las condiciones de vida y la dignidad animal. Especialmente quienes tenemos mascota, disfrutamos con vídeos y fotos de mascotas o estamos enganchados a las series sobre la fauna salvaje o la vida animal de, entre otras, TVE2  🙂 Pero no quisiera dejaros sólo con la moralina. El huevo es un campo inagotable de curiosidades y sorpresas. No entiendo por qué hay tanto huevón y ninguna cátedra en huevología, pero podéis documentaros en:

  • La Wikipedia, además de explicaros la totalidad del código impreso en los huevos, trata los códigos de tamaño/peso. La explicación del sitio “Trolas en la red“, especialmente recomendado para denunciar bulos/hoax, no está nada mal pero una de las mejores y más gráficas que he encontrado la proporciona el blog Sergi Caballero sobre “Permacultura, decrecimiento, casa saludable y economía sostenible”
  • Naturarla aporta una forma sencilla y casera de determinar la frescura de un huevo, independientemente de su origen
  • El blog del colectivo Karrakela y, sobre todo, el blog “Gominolas de Petróleo” aportan otras curiosidades y trucos interesantes.
  • El blogg “Peccata Minuta” ilustra la crueldad de las granjas masificadas, como el vídeo con el que ilustro esta entrada. Aviso: después cuesta comer huevos codificados como 3 ó 2 😦

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